La triste realidad de una constante historia llena de artilugios y sorpresas, en busca de un fin descrito o establecido con anterioridad , no menoscaba el placer de tus labios eternos, pendientes de una decisión que cambiara tu vida de amargura por una entredicha de alegrías y esperanzas , mantenidas por tu huida del mundo, en donde nos encontramos tan solo para demostrar tu amor, ese humilde engaño establecido desde el día de nuestro emergente rayo de luz, materializado con un suave y apasionado desenlace de dos períodos, en donde nos juntamos a expresar esta supuesta ironía, mantenida por el universo cósmico de tu partida, no me reconoces, soy yo, este emblema del pecado que transpira tras tu mirada y brota de tu corazón.
Soy yo el único espejo de ti o quizás la cruel realidad emergente de toda situación de caracteres inconclusos, determinados por tu escape, quizás el mundo entero confabula a la razón por la cual dos seres se aman o solo se quieren ni siquiera podemos esclarecer una verdad reveladora de nuestros dos mundo, el tuyo donde ningún espacio queda en blanco, todos ya ocupados, solo yo he quedado fuera o quizás la maldita ilusión de tenerte conmigo me basta para suponer cualquier dicho de locura, como este.
La mera oportunidad de darte todo me complacería de sobre manera, esperando la ausencia de tu partida lograre algún día aunque no sea a aquí, quizás en un lugar lejano o quizás nunca pues el mas allá de nosotros no existe, solo es una mera creación de este hombre que busca satisfacer sus necesidades de amor y odio, de placer y venganza, aunque esta misma entrega la agonía de la derrota, esperando la búsqueda de la constante felicidad de nuestros corazones dispersos, en un mar de llanto y lagrimas que anhelan un reencuentro de pasiones en algún lugar de la galaxia cósmica de esta cara de la moneda, pendientes de aquella realidad desconfortante, constituidas por aquellas largos trocos amarillos llenos de lobos y tigres que no permiten este cruce de amor y deslumbra, como también aquellas salvajes capitalistas que ansían el lucro del amor, en determinadas situaciones ya no eres feliz si no estas dentro de una vida de avaricias y materialismos dispuesto a transar los sublime y único propio de nuestra capacidad de amar y ser amados sin ataduras, libres de aquel dominio.
Me queda claro no podré tenerte, aunque te escondas, solo, necesito una pista tuya que me haga poder entender esta amargura del amor o quizás esta sola aprobación de lo que sucederá. Locuras del alma, aquellas de destrozo y felicidad, demostrando ambas dualidades de aquella locura indispensable de cantidad o mejor dicho calidad, dispuestas a una entrega total uno por el otro, sin el desconocimiento de aquella pasión intestable de caricias y llantos.
jueves, julio 28, 2005
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